Popurrí / Los Trasnochadores / 2009

Popurrí / Los Trasnochadores / 2009

Los Trasnochadores
2009
Jesús Bienvenido Saucedo


Dame tu cuello cariño
que yo lo muerda,
quiero tu sangre cariño
para beberla,
dame tu cuello cariño

que yo lo muerda,
quiero tu sangre cariño
para beberla.
Yo era un noble afamado,
aristócrata, barroco,
con mi titulo nobiliario
Conde de las cuevas María Moco,
pero como derrochaba
riquezas y lujos por las esquinas
de la noche a la mañana me vi
en la completa ruina.
Y sin bienes ni fortunas,
sin herencia ni caudal,
mi alma pobre y desnuda
se la vendí a Satanás,
pero no me tengan miedo,
miren a su alrededor
porque es que hay muchos vampiros
y la fama solo la tengo yo;
(vampiros)
los políticos, vampiros
que chupan la sangre al pueblo sin pudor,
asustaviejas,(vampiros)
negra la sangre y negro el corazón;
los empresarios (vampiros)
que se enriquecen
a costa de la sangre del trabajador.
Y habiendo tantos vampiros
la fama solo la tengo yo,
dame tu cuello cariño
que yo lo muerda,
quiero tu sangre cariño
para beberla,
dame tu cuello cariño
que yo lo muerda,
quiero tu sangre cariño
para beberla,
para beberla.

Que por qué vivo en la noche,
porque en la noche me siento vivo,
decidí ser un vampiro
con el alma de un mortal
y los crápulas noctámbulos
parranderos vienen conmigo,
embriagados por el vino
de la cruda soledad.
Que to’ los gatos son pardos,
que co
que como dice el refrán.
Los herederos sin tierra
y los poetas sin verso,
los maestros sin escuela
y los amantes sin beso,
postrados a los pies
de las mieles del placer,
del pecado y del deseo;
mientras la ciudad se duerme
en los brazos de Morfeo.

Somos los trasnochadores,
los vividores, los derrochadores del placer y del amor,
los que gritan las canciones,
que arañan, engañan y hieren al corazón.
Somos,
somos los trasnochadores,
los calaveras sin bandera,
los furtivos sin guarida,
porque en la noche la vida te besa
y la muerte, y la muerte se olvida.

Esta es la conga del trasnochador,
la conga del vampiro satirón,
esta es la conga del trasnochador,
la conga del vampiro satirón.
Antes de ser un inmortal
era un señor, era un truhán
y le atacaba a todas
las ragazzas, las bambinas,
mademoiselles de la esquina
y señoras del hogar,
y así de flor en flor
yo era feliz.
Esta es la conga del trasnochador,
la conga del vampiro satirón.
Y en una de esas bacanales correrías,
me encontré con una arpía que robo mi coraçao,
ojos de luna, piel morena de aceituna
y más mala que un dolor,
una bambina que me chupaba la sangre
y lo que no era la sangre
hasta perder la razón
y que inyectó en mi
el dulce veneno del amor.
Esta es la conga del trasnochador,
la conga del vampiro satirón.
Y desde entonces,
sediento de sangre,
buscó en la nocturnidad
niñas pa’ clavarles los colmillos
o lo que haya que clavar.
Esta es la conga del trasnochador,
la conga del vampiro satirón.

Si me muero por ti,
después de muerto,
después de muerto,
es porque en tu Caleta
me vuelva majareta
y pueda sorprenderme
la luz del día.
Si me muero otra vez,
después de muerto,
quiero que sepas tú
que desde mi ataúd,
yo comprendí tu cruz
y la hice mía.
Si me muero por ti,
después de muerto,
no creas que mi dolor
será menos dolor
y menor el castigo
que a este trasnochador
no late el corazón
si no es contigo
y piensa que una vez
yo ya morí por ti,
yo ya morí por ti
estando vivo.

Ya se acerca el final,
llega el amanecer,
el sol va a despertar
de su lecho otra vez
empieza a clarear
un horizonte azul
y sin desayunar
me voy pa’ mi ataúd.
Y llanto a la luna,
le digo amor mío,
hay que ver el sol, por irse a dormir,
lo necio que ha sido
porque jamás comprenderá
lo que se ha perdido.

Si yo pudiera parar el segundero de la vida
para pasar mi despedida junto a ti
pero es que el tiempo nunca para
y siempre gana la partida,
que si pudiera yo me quedaría aquí
y que la noche fuera eterna
y gobernaran los poetas
y que la música sonara sobre cualquier metralleta
y desterrar por siempre al Sol
al otro lado del planeta.

Cuando el sol muera en el horizonte de la Caleta
y se maquillen tus callecitas de oscuridad,
cuando la luna vuelva a tu cielo callada y quieta
ten por seguro que este bandido regresará.
Ahora el día llama a las puertas de la Tacita
y me apuñala el amanecer con su blanca luz
pero tú puedes llevarme churros y tortillitas
de camarenos, dejarlas cerca de mi ataúd.
Yo ya me voy que la luz del día me está quemando
y está pintando con sus colores a la ciudad,
pero esta noche cuando la luna vuelva a alumbrarnos,
vente conmigo que volveremos a trasnochar,
a trasnochar, a trasnochar,
a trasnochar.

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