Popurrí / Los Mendas Lerendas / 2008

Popurrí / Los Mendas Lerendas / 2008

Los Mendas Lerendas
2008
Jesús Bienvenido Saucedo


Mi bandera es la camisa
blanca del pueblo blanco,
que ondea con el levante
como la vela de un barco,
es el pendón de la patria
de los que escriben la historia,
con el sudor de su frente,
con más penitas que gloria.
Yo soy el menda lerenda,
lere lerenda, el menda lerenda,
un prenda, sin amo, sin hacienda
pero con corazón.
Yo soy el menda lerenda,
lere lerenda, el menda lerenda,
un prenda, sin amo, sin hacienda.
Mi bandera es la camisa
rota del pueblo roto,
que por saber de mareas
aguantó hasta un maremoto,
no tiene escudos ni emblemas
que resalten sus honores
pero es el trapo que reina
en las torres miradores.
Yo soy el menda lerenda,
lere lerenda, el menda lerenda,
un prenda, sin amo, sin hacienda
pero con corazón.
Yo soy el menda lerenda,
lere lerenda, el menda lerenda,
un prenda, sin amo, sin hacienda.
Mi bandera es la camisa
blanca del pueblo blanco.

«Ven y dime con quien andas
que yo te diré quien eres.»
Que sabrás tú de mi menda lerenda
maldito refrán que hiere,
voy con quien me viene en gana
y duermo por la mañana
porque la noche me quiere.
Dicen que soy un desheredado,
un degenerado, un desarraigado
un maldito desquiciado, un ex diputado
de esta enferma social.
Yo solo soy, yo soy el rey de la calle,
el príncipe de la esquina,
soy el duque de los bares
y el guapo pa’ las vecinas,
así que tu no hagas caso
a esas lenguas de censura
que tengo un corazón blando
tras esta cara tan dura,
que tengo un corazón blando
tras esta cara tan dura.

Yo no soy embustero
ni mentiroso tampoco
y nadie me toma en serio
en este mundo de locos,
y nadie me toma en serio
en este mundo de locos.
Este medallón del pecho
lo tengo desde hace un siglo,
es una reliquia auténtica
de aquellos duros antiguos.
Yo fui yerno de la suegra
que estuvo allí una semana,
escarbando por la tarde,
de noche y por la mañana,
perdió las uñas y el pelo
de tanto como escarbaba,
ella sacaba los duros
pero yo me los quedaba
y ahora puedo decir
por eso mismo
que fue mi menda lerenda
el que encontró los duros antiguos.
Yo no soy embustero
ni mentiroso tampoco

y nadie me toma en serio
en este mundo de locos,
y nadie me toma en serio
en este mundo de locos.
El día del maremoto
yo lo he vivío en mis carnes
porque faltó el canto un duro
pa’ ahogarme,
ese agua que subía,
el cura que no llegaba,
la virgen que no salía,
y el agua que no paraba,
y mi barrio de la Viña,
a la merced de las olas,
como si estuviera Cádiz
dentro de una lavadora
en agüita tapá me entró el siroco
y fue mi menda lerenda
el que paró el maremoto.
Yo no soy embustero
ni mentiroso tampoco
y nadie me toma en serio
en este mundo de locos,
y nadie me toma en serio
en este mundo de locos.
Estuve otra vez luchando
también unos cuantos meses
cuando atacaron a Cádiz
los franceses,
mientras Cádiz resistía,
Napoleón atacaba,
Napoleón picha mía,
no veas el por culo que dabas,
los franchutis nos tiraban
con sus bombas asesinas
y yo les tiraba piedras
y cáscaras de coquinas,
arranque de una esquina este cañón
y fue mi menda lerenda
el que echó fuera a Napoleón.
Yo no soy embustero
ni mentiroso tampoco.

Al corro de los tunantes,
al corro de los tunantes
van jugando los papeles
de la mano del levante,
el que se enreda en las torres
con las persianas tropieza,
se coló por las ventanas
abiertas de mi cabeza.
Ese viento sinvergüenza
levanta con picardía
las faldas de las mujeres,
como a mi me gustaría.
Y a la rueda rueda
con el viento loco,
perdí los papeles
igual que un amante,
se fueron jugando al corro
de la mano del levante,
se fueron jugando al corro
de la mano del levante.

Si yo fuera algún día el alcalde,
el alcalde de Cádiz,
el que Cádiz requiere,
si yo fuera algún día ese alcalde,
el que hace 100 años que Cádiz no tiene,
llenaría de trabajo las manos
de los gaditanos de nuestra bahía,
guardaría en un rincón las promesas,
llenaría las mesas del pan de cada día.
Si yo fuera el alcalde de Cádiz,
aunque un loco y un menda yo sea,
si yo fuera el alcalde de Cádiz sería un alcalde
como Salvochea,
si yo fuera el alcalde de Cádiz sería un alcalde
como Salvochea.
Y brindemos por los gaditanos,

porque vivan 3000 años y se mueran los tiranos,
porque vuelvan por el puente los que un día se marcharon
cargaitos con su cruz.
Y brindemos por esta locura para que viva en mi mente
y nunca encuentre la cura
para que la vida sea una eterna travesura
por este rincón del sur.
Brindemos por Cádiz,
salud, salud, salud,
brindemos por Cádiz, por Cádiz,
salud, salud, salud,
salud, salud, salud.

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